Holanda
July 28th, 2007 at 01:09pm
Under Holanda
Amsterdam puede exhibir con orgullo el título de ciudad más liberal del mundo. La capital holandesa acepta la homosexualidad con total naturalidad; permite la compra y el consumo público de hachís, y entiende la prostitución como un negocio más. Su reconocida apertura mental beneficia también a los inmigrantes de otros países a los que ha ido acogiendo. La máxima: “Vive y deja vivir”. A pesar de que este retrato idílico también tiene sus nubarrones (aunque escasas, las agresiones homófobas han aumentado; la promesa de drogas fáciles atrae a colgados de todo el continente; la prostitución sigue siendo marginal, y el encaje social de los extranjeros genera fuertes tensiones), Amsterdam continúa siendo un paraíso de tolerancia.
El respeto a los que piensan o viven de forma diferente hunde sus raíces en la historia de la ciudad. Amsterdam fue, desde el siglo XVI, refugio de perseguidos, disidentes religiosos y pensadores temerosos de las hogueras inquisitoriales. Los filósofos racionalistas Spinoza y Descartes vivieron aquí; la casa donde este último escribió su Tratado de las pasiones del alma, en 1634, es hoy la Maison Descartes, sede del Instituto Francés.
Con la implantación del protestantismo como religión oficial, los católicos se vieron obligados a practicar su culto con discreción. A pesar de la teórica prohibición, las autoridades locales dejaron vivir más o menos en paz a los que permanecieron fieles a Roma. Testimonio de aquella época de velada tolerancia son las llamadas iglesias ocultas, situadas en casas privadas o sótanos. Las más interesantes son la iglesia de Nuestro Señor en el Ático, hoy Museo Amstelkring, y la iglesia del Begijnhof, una comunidad en la que vivieron mujeres católicas piadosas hasta los años setenta y cuyo patio interior es un remanso de silencio.
La permisividad de los gobernantes atrajo también a judíos de toda Europa, cuyo papel fue decisivo en el esplendor de la ciudad en el siglo XVII. Por desgracia, poco queda de su presencia: la ocupación alemana en la II Guerra Mundial acabó con gran parte de la población judía, y su barrio, el Jodenbuurt, sufrió una remodelación que lo dejó irreconocible. Para el más interesado quedan el Museo de Historia Judía, que incluye la antigua sinagoga pública más antigua de Europa, o la Sinagoga Portuguesa, una de las más grandes del mundo. Y como escalofriante prueba del exterminio nazi, la casa de Anna Frank.
En los sesenta, Amsterdam volvió a convertirse en símbolo de libertad. Imaginativos movimientos radicales, como el de los provos, la pusieron en primera línea de los profundos cambios sociales y morales que sacudieron Occidente en aquella década. Desde entonces, la capital de Holanda fue meca de hippies, okupas y activistas de todo pelaje, que crearon un fértil tejido cultural alternativo que permanece hasta hoy. No es casualidad que la organización ecologista Greenpeace tenga su sede mundial en Amsterdam, en uno de los raros edificios art nouveau de la ciudad (Keizersgracht, 176).
Bien es cierto que buena parte del atractivo de Amsterdam residía -y reside- en la política holandesa respecto a las drogas blandas, cuya posesión se despenalizó en 1976. La venta de marihuana y hachís es legal en los coffee-shops. En general, tienden a ser un poco cutres y su público son los turistas; entre los más aceptables destacan Amnesia (Herengracht, 133) y Siberië (Brouwersgracht, 11).
Holanda también fue pionera en la despenalización de la homosexualidad (1811) y en la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo (2002). Amsterdam se enorgullece de ser la capital gay de Europa, y fue la primera ciudad en dedicar un monumento a los homosexuales perseguidos. El Homomonument (Westermarkt) está formado por tres triángulos, en recuerdo del símbolo que los nazis obligaban a llevar cosido en la ropa a los gays.
Amsterdam no cuenta con un barrio gay propiamente dicho, quizá porque todo el centro de la ciudad es 100% gay-friendly. En justa correspondencia, los bares y cafés con público homosexual son casi siempre receptivos a los heterosexuales. La calle Reguliersdwarstraat y los alrededores de la Amsterdam Plein son las zonas más populares del ambiente. Si se quiere ver gente guapaes muy recomendable el Arc (Reguliersdwarsstraat, 44); si lo que se buscan son sensaciones más fuertes, el Cockring (Warmoesstraat, 96), en la parte vieja, es el antro más demandado. En contraste con la variada oferta masculina, los locales de lesbianas no abundan en la ciudad. Sappho (Vijzelstraat, 103) es la última incorporación. Habibi Ana (Lange Leidsedwarsstraat, 4-6) es, posiblemente, el único bar árabe abiertamente gay del mundo.
Si bien no llega a los grados de mestizaje de Londres o París, la ciudad de los canales alberga una considerable población llegada de antiguas colonias como Indonesia o Surinam, a la que se han sumado en los últimos tiempos gentes venidas de Turquía o Marruecos. El barrio emblemático de esta mezcla es el Pijp. Se trata de una zona sin especiales encantos arquitectónicos, pero cuya atmósfera cosmopolita y algo bohemia merece la visita. El paisaje urbano refleja la diversidad racial: aquí viven personas de 150 nacionalidades.
La multiculturalidad se refleja en la notable oferta de restaurantes étnicos de autenticidad garantizada. Buenas apuestas son el Eufraat (1e Van der Helststraat, 72), con sus recetas provenientes de la antigua Asiria, o el Warung Spang-Makandra (Gerard Doustraat, 39), que mezcla influencias de Surinam y la isla de Java. Fuera del Pijp son recomendables el Nam Kee (Zeedijk, 111), un chino tan barato como delicioso, y el Blue Pepper (Nassaukade, 366), un indonesio refinado.
GUÍA PRÁCTICA
Información
- Prefijo telefónico: 00 31.
- Turismo de Amsterdam (20 55 12 512; www.holland.com)
Visitas
- Maison Descartes (020 531 95 0
1; www.maisondescartes.com). Vijzelgracht, 2A.
Lunes a viernes, de 10.00 a 19.00; sábados, hasta 17.00.
- Museo Amstelkring (20 624 66 04; www.museumamstelkring.nl).
De lunes a sábado, de 10.00 a 17.00; domingos, de 13.00 a 17.00. 7 euros.
- Iglesia del Begijnhof (Beginjhof, 30). Lunes, de 13.00 a 18.00; martes a viernes, de 9.00 a18.30; sábados y domingos, de 9.00 a 18.00.
- Museo de Historia Judía (20 531 03 10; www.jhm.nl). Nieuwe Amstelstraat, 1. De 11.00 a 17.00. 6,50 euros.
- Sinagoga Portuguesa (Visserplein, 3). De 10.00 a 16.00. Cierra el sábado.
- Casa de Anna Frank (www.annefrank.nl). Prinsengracht, 263. Diario, de 9.00 a 19.00. 7,50 euros.
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July 28th, 2007 at 01:08pm
Under Holanda
Aunque llueva, nieve o haga el tiempo más desapacible de la Unión Europea, los mercaderes de Amsterdam plantan sus puestos esperando al aguerrido visitante que quiera darse un garbeo por ellos.

El mercado callejero por excelencia es el de la Albertcuypstraat, enclavado en el barrio llamado De Pijp, fuera de los anillos formados por los canales más concurridos que delimitan el anchote Singelgracht. El de Albertcuypstraat no es un mercado de pulgas en el que el cachivache bizarro y desvencijado cope la atención, es más bien un gran almacén callejero formado a menudo por tiendas que instalan sus puestos también en las aceras. Lo que se comercializa allí, como en la mayoría de los mercadillos del planeta, se rige por sus propios criterios de belleza y fealdad. Así, en Albertcuyp vemos desde toallas de Winnie the Pooh hasta extensiones capilares de colores, pasando por timbres para bicicleta, quesos holandeses, edredones de estampado espeluznante y camisetas con la cara de un Bob Marley completamente fumado.
Es fácil reponer fuerzas ante tanto estímulo visual mediante un koffie verkeerd -el café con leche de toda la vida- y un pedazo de tarta de manzana con crema en muchos lugares de la calle de Albertcuyp y de las adyacentes Eerste van der Helststraat, Eerste Sweelinckstraat o Van Woustraat. Tanto el ambiente modernillo pero inevitablemente acogedor del Chocolate Bar, con su papel estampado de salón-comedor en la pared, como su propuesta soul in a bowl (tapas de comida soul desde 2,50 euros) resultan bastante sugerentes. Pero, sin duda, el establecimiento estrella de la calle de Albertcuyp es el Bazar, un lugar de techos altísimos y decorado a la manera proximooriental, donde se puede pasar nutritivamente el día, ya que sirven desayunos, comidas y cenas.
Y cuando se pone el sol y se cierran los comercios, empieza otro tipo de diversión: la que se nos propone en De Badcuyp, unos antiguos baños públicos convertidos en restaurante y sala de conciertos donde se pueden escuchar etnicidades musicales varias como flamenco, tango, gafieira o forró brasileño.
Uno se eternizaría en Albertcuypstraat, pero conviene visitar otros mercadillos interesantes -ahora sí, de índole más pulgosa-, como el de Waterlooplein, situado entre esa plaza, atravesada esta vez no por un canal sino por el río Amstel, y la calle de Zwanenburgwal. En él, las monturas viejas de gafas, los aparatos low-fi de los sesenta y la ropa de segunda mano se llevan la palma, pero también las matrioshkas versión 7.0 de personajes como Tony Blair, Madonna o Britney Spears. Otra atracción importante de la zona es la casa-museo de Rembrandt y, para los que se cansen del mercadeo y de la recreación de los aposentos del pintor, una buena idea es tomarse una cerveza y unas típicas kroketten con sabor a curry enfrente, en De Sluyswacht, un bar diminuto y añejo (data de 1695) montado en una casa literalmente torcida que podría muy bien ser la haunted house de algún parque temático.
Y tras cacharrear entre objetos insólitos, conviene visitar un mercadillo de tintes más agrestes: el mercado flotante de las flores, situado en en el tramo de Singel comprendido entre Koningsplein y Muntplein. Lo que a primera vista parece un puesto de cebollas a granel resulta ser el emporio del bulbo de tulipán exportable que, al resultar poco vistoso como regalo, viene empaquetado en unas prácticas maletitas con fotos de la futura flor.
No lejos de allí, en las inmediaciones de la comercialísima -y por ende peatonal- Kalverstraat, se monta los viernes el mercado de libros en Spui. Puede parecernos frustrante en un principio a los que no leemos la lengua de Flandes, pero con paciencia y avizorando el ojo se encuentran no pocas curiosidades en otros idiomas de la Europa de Maastricht. Y después de un rato largo en la calle se hace necesario recuperar de nuevo el sentido exacto del término gezellig: el microrrestaurante De Rozenboom, situado en una callejuela cercana a Spui, es el lugar idóneo. Todo en él es diminuto, coqueto y, por qué no decirlo, un poco cursi: las lamparitas, la escalerita para subir al segundo piso, las inevitables figuritas blanquiazules de cerámica de Delft… Allí se puede probar el genuino guiso holandés en sus diversas formas: endibias con albóndigas, y legumbres también con albóndigas, bacón, cebolla y pepinillos.
Para terminar, cambiemos de zona: los lunes y sábados en Jordaan, barrio modernete y simpático donde los haya, funciona el Noordermarkt. Y aunque la tentación de autoinvitarse a las acogedorcísimas salas de estar sin cortinas de los lugareños a tomar café con bizcocho sea fuerte, hay que combatirla dejándose caer por lugares públicos como el Café Proust, un muy buen sitio para picotear algo o tomarse una caña en pleno Jordaan.
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GUÍA PRÁCTICA
Direcciones
- Mercado de Albertcuypstraat. De lunes a sábado, de 9.00 a 18.00.
- Mercado de Waterlooplein. De lunes a sábado, de 9.00 a 17.00.
- Mercado flotante de flores (Singel). De lunes a domingo, de 9.00 a 17.00.
- Mercado de libros de Spui. Viernes, de 10.00 a 18.00.
- Noordermarkt (Noordermarkt, 48). De lunes y sábado, de 9.00 a 16.00.
- Bazar (0031 (0)20 675 05 44). Albertcuypstraat, 182. Platos desde 4 euros. www.bazaramsterdam.nl
- Café De Sluyswacht (00 31 (0)20 625 76 11). Jodenbreestraat, 1.
- Restaurante De Rozenboom (0031 (0)20 622 50 24). Rozenboomsteeg, 6. Abre de lunes a sábado, de 12.00 a 22.00. Platos desde 4 euros.
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July 28th, 2007 at 01:06pm
Under Holanda
La segunda ciudad de Holanda es el primer puerto del mundo. Y debe su nombre a una presa -dam en neerlandés- levantada para frenar las aguas del río Rotte. Así nació una aldea de pescadores que en 1340 terminó por convertirse en ciudad, ya a orillas del río Mosa. Rotterdam comparte con Amsterdam, Utrecht y La Haya la laboriosidad y el sentido del comercio de los holandeses, aunque presenta un aspecto distinto, ya que los bombardeos de la II Guerra Mundial destrozaron su centro histórico. Pero el puerto conserva toda su grandeza industrial.
Las excursiones en barco por el río Mosa salen desde el muelle de Willemsplein, junto al Erasmusbrug (puente de Erasmo), y varían de precio. Al viajero curioso que quiera hacerse una idea general de lo que es el puerto le bastará con la excursión de hora y cuarto (8,75 euros, adultos; 5,40, niños). Los amantes del mar y de los barcos querrán apuntarse a la de dos horas y media (14,25, adultos; 9, niños), y los incondicionales de la navegación, los paisajes industriales y la hidráulica holandesa podrán optar, bien por recorrer los 25 kilómetros hasta el superpuerto de Rotterdam, bien por navegar tierra adentro, hacia Dordrecht (ambas rutas duran unas siete horas; 43 euros, adultos; 29 euros, los niños).
En la excursión de hora y cuarto, en dirección al mar del Norte, aparece a la derecha el parque de la ciudad y el Euromast, una torre de 185 metros de altura construida en 1960. De aquí en adelante se van abriendo a ambos lados del Mosa dársenas con sus muelles, embarcaderos y diques secos (normales y flotantes). Cada una de estas dársenas tiende a especializarse en la recepción o la carga de distintos productos. A la derecha, por ejemplo, llama la atención una gran nave frigorífica de color naranja (no tiene pérdida) donde se almacena zumo concentrado de… naranjas brasileñas. Algo más adelante, en la otra orilla del Mosa, se encuentra la Eemhaven, una dársena en cuyos muelles se acumulan contenedores venidos de todo el mundo, aunque de momento el partido lo ganan por goleada los de la compañía China Shipping. Los contenedores, desplazados por unos inmensos insectos motorizados de cuatro larguísimas patas que los acogen en sus senos (grúas pórtico), se ordenan en hileras interminables.
Por las aguas de Rotterdam circulan constantemente gabarras y taxis acuáticos, remolcadores y lanchones. A medida que se aproxima la boca del puerto, el tamaño de los barcos se va haciendo mayor. Aparecen los buques cisterna, los de materiales peligrosos y, cómo no, los petroleros. En un día claro, desde la ciudad se vislumbran los enormes complejos petroquímicos del Europoort, incluyendo, además de tanques y depósitos, las inmensas chimeneas de las cinco refinerías de Rotterdam.
Para seguir disfrutando del puerto, ya desde tierra, nada mejor que acercarse a la terraza del hotel New York, la antigua terminal de embarque para los transatlánticos que cubrían la línea Rotterdam-Nueva York. Aquí se puede almorzar antes de dejar atrás el puerto, y contrastar los trabajos de la industria y el comercio con la calma elegante del Boijmans Museum.
El nombre completo de este hito de la arquitectura moderna es Museo Boijmans van Beuningen. Ocupa el edificio de 1935 diseñado por Aj van der Steur, de ladrillo marrón, con torre, patio y unos delicados jardines abiertos al público, y las sucesivas ampliaciones, la última del estudio belga Robbrecht en Daem, inaugurada en 2003. Además de una gran galería dedicada al surrealismo, la colección de pintura incluye piezas de primera, como el famoso Concierto en un huevo, de El Bosco.
Pero de todos los cuadros, sin duda el más fascinante para quien viene de navegar por el puerto de Rotterdam será La torre de Babel, de Pieter Bruegel el Viejo. Detenerse a contemplar el cuadro de Bruegel, con sus miles de personajes repartidos por las ocho alturas de la torre, y por los muelles del puerto pintado, por los campos y por las aldeas que la rodean, afanándose entre grúas, carros, animales de carga, sillares, ladrillos y polvo, proporciona el placer del reconocimiento inmediato.
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GUÍA PRÁCTICA
Cómo ir
- Iberia (www.iberia.com; 902 40 05 00) y KLM (www.klm.es; 902 22 27 47) vuelan a diario desde Madrid y Barcelona hasta Amsterdam. Transavia (www.transavia.com;
902 11 44 78) vuela a Amsterdam desde varios aeropuertos españoles.
Información y visitas
- Turismo de Rotterdam (00 31 102 05 15 00; www.vvv.rotterdam.nl).
- Turismo de Holanda en Madrid (www.holand.com; 913 60 50 40).
- Spido Cruises (excursiones por el puerto de Rotterdam). Willemsplein, 85 (www.spido.nl; 00 31 102 75 99 88).
- Museo Boijmans van Beuningen (www.boijmans.nl; 00 31 104 41 94 00). Museumpark, 18-20.
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July 28th, 2007 at 01:06pm
Under Holanda
Rotterdam es a la arquitectura un poco lo que París a la moda y Los Ángeles al cine. Algunos de los estudios arquitectónicos más conocidos tienen su sede en la ciudad holandesa. Desde aquí se afana en redibujar el mundo Rem Koolhaas (premio Pritzker en 2000), fundador de OMA y autor de las tiendas Prada o la Casa da Musica de Oporto. A orillas del Mosa también tienen sus oficinas MVRDV, conocidos en España por el edificio de viviendas Mirador, en Madrid; West8, uno de los mejores estudios de urbanismo actuales, y Mecanoo, que ha terminado en Rotterdam la torre Montevideo.
Y durante este año se añade un atractivo adicional: Rotterdam es en 2007 ciudad de la arquitectura. Un extenso programa ha sido preparado para la ocasión con el fin de dar a conocer la urbe a través de sus edificios. El visitante encontrará exposiciones, rutas en bicicleta, una performance de luz (entre el 18 y el 23 de mayo) a cargo de seis diseñadores sobre algunos de los edificios más destacados de la ciudad, coloquios, seminarios y talleres.
Más allá de sus rutas en barco y del constante circular de lanchas y enormes cargueros por su puerto -el más importante de Europa-, lo primero que salta a la vista es que Rotterdam no tiene el movimiento de turistas de ciudades como Amsterdam, o incluso La Haya. Se percibe que es cómoda y está bien planificada. A todo se llega rápida y fácilmente a pie o en bicicleta.
Entre las actividades más destacadas del año está Site & Stories, una original ruta (con audioguía) que se puede disfrutar hasta el 22 de septiembre. Se trata de un recorrido por 40 edificios que resumen un siglo de historia arquitectónica de una ciudad destruida en un 80% durante la II Guerra Mundial. Sites & Stories propone relatos de los propios arquitectos y de gente de la calle. Se trata de una visita sorprendente, llena de colores y formas como las del café De Unie, construido en la década de los veinte en estilo De Stijl y cuya fachada se rehízo en 1986; las casas cubo de Piet Blom, de 1984, y el Shipping and Transport College (2006), de Neutelings Riedijk, con un interesantísimo interiorismo de inspiración marinera.
Además, entre el 24 de mayo y el 2 de septiembre se celebrará la III Bienal de Arquitectura de Rotterdam bajo el lema Power: Producing the Contemporary City. Durante este tiempo, el Kunshal de la ciudad acogerá debates y conferencias sobre la articulación de las ciudades contemporáneas.
El Centro de Arquitectura Neerlandesa (NAI) también ha programado varias exposiciones. Entre ellas destaca una retrospectiva sobre Le Corbusier, que se podrá ver entre el 26 de mayo y el 2 de septiembre, que abunda en sus proyectos arquitectónicos, el mobiliario que diseñó, y enseña pinturas y dibujos del arquitecto.
- Rotterdam, Ciudad de la Arquitectura 2007 (www.rotterdam2007.nl).
- Rutas sobre arquitectura. Rotterdam ArchiGuides (www.rotterdam-archiguides.nl; 00 311 04 33 22 31).
- Turismo de Rotterdam. (00 311 02 05 15 00. www.vvv.rotterdam.nl).
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