Archive for March, 2007
March 7th, 2007 at 08:27pm
Under España
El enclave cántabro de Sonabia cobija una colonia de aves carroñeras
Abrazada por un imponente macizo calizo de 470 metros de altura y una península repleta de higueras, la playa de Sonabia -también conocida como Valdearenas- da pie a un complejo de dunas rampantes. Algunas cabras suelen bajar a la fuente escondida entre las acumulaciones de arena. Vacas, caballos y asnos pastan ajenos a los bañistas y surfistas. En lo alto, desde el macizo Candina, asoman buitres leonados por los abruptos acantilados. Aquí anida la colonia más pegada al mar. Visible desde la misma toalla, el espectáculo de esos majestuosos pájaros patrullando las cimas, entrando y saliendo de algunas ráfagas rezagadas de niebla, y casi rozando los acantilados con sus dos metros de envergadura, es extraordinario.
Desde la playa, por el oeste, arranca un sendero entre una manta de helechos que a veces llegan hasta los hombros. Permite acceder a los altos, por donde es posible seguir caminando hasta Laredo, haciendo un alto en otra playa escondida, la de San Julián, de arenas oscuras. Las vistas desde allí arriba son de vértigo: paredes que caen en picado, barcos pesqueros que se quedan diminutos e incluso las gaviotas planean muy por debajo de los bordes de los acantilados. Sólo los buitres ascienden hasta esas alturas.
El sendero, un interesante complemento para quien desee hacer algo más que tomar el sol, conduce a un llamativo paisaje de karst, cuajado de depresiones circulares, las llamadas torcas o dolinas. La densa vegetación que busca la humedad de estas hoyas contrasta con la sorprendente presencia en las laderas y los collados de encinas, vegetación de tipo mediterráneo en plena España húmeda. Los Ojos del Diablo, dos grandes orificios en sendas rocas de la cumbre, ofrecen con sus vistas una recompensa generosa al caminante, que hará bien en llevar agua.
La oficina de turismo de Liendo ofrece detalladas descripciones de este recorrido de dificultad media a lo largo de algo más de siete kilómetros por las hoyas del monte Solpico, que domina el macizo Candina. Ese paseo, siempre con el mar al alcance de la vista, también invita a conocer el pasado minero de la comarca, consistente en la extracción de mineral de hierro y yeso. Aún quedan junto al camino los barracones y las vías por donde se movían las vagonetas cargadas.
Aparte de playa y monte, se puede visitar una gran variedad de cuevas. En el sur del valle de Liendo, municipio al que pertenece Sonabia, se encuentra la del Covacho, con un desarrollo de 4.000 metros. Al final del día, una opción es ir a por sidra artesanal en el cercano pueblo de Guriezo.
La playa de Sonabia suple con su belleza la falta de infraestructuras. No está vigilada (hay que tener mucho cuidado con las peligrosas corrientes junto a las rocas en ambos extremos), no hay servicios ni papeleras, se accede por senderos y para comer o beber algo hay que andar un buen trecho o coger el coche. Para dormir, lo mejor es la moderna casa rural con sabor tradicional cercana, concebida por una paisajista, Marga Santisteban, bisnieta de una matrona del valle, Martina, que da nombre al establecimiento. Está junto a la playa de San Julián.
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March 7th, 2007 at 08:26pm
Under España
Entrevista Trotamundos. Pedro Piqueras, periodista
Hace ocho años, con el carnet de patrón de barco recién aprobado, el director de informativos de Telecinco decidió estrenarse navegando de Altea a Formentera con siete amigos a bordo.
¿Sufrió los nervios de la primera vez?
Sí, sobre todo porque los días anteriores hubo temporal. Yo miraba esas olas de cuatro metros y dudaba, pero una de mis amigas me decía: “Tampoco es para tanto”. El día antes de zarpar las olas eran de dos metros, pero me seguía dando miedo. Y ella me pinchaba diciéndome: “Bueno, si no te atreves…”.
Me tiene sobre ascuas. ¿Salieron o no salieron?
Salimos. Muy temprano, a las 5.30, con olas de metro y medio. Entraba agua en el barco y todo el mundo se mareó y estuvo vomitando.
¿Y su amiga?
Resistió como una jabata, repartiendo biodraminas.
Y usted, ¿se portó como un auténtico capitán?
Sí, me contuve. Por suerte, a mitad de camino el tiempo amainó. El viento se puso en unos 11 nudos, el mejor para ir a vela, e incluso nos acompañaron varios delfines.
¿De dónde le viene esa vocación de lobo de mar?
Desde la primera vez que viajé en un barco de vela, hace más de 15 años. Fui de Ibiza a Formentera en una embarcación que se llamaba Meltemi, un viento griego. Volví enamorado de la experiencia y de Formentera, aunque ya la visita mucha gente y algunos no la cuidan demasiado.
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March 7th, 2007 at 08:24pm
Under España
PARADOR DE ALCAÑIZ, un castillo calatravo del siglo XII transformado en alojamiento
Su monumentalidad lo hace visible desde varios kilómetros a la redonda. El castillo, sede de la Orden de Calatrava, corona desde 1179 el monte sobre el que se recuesta Alcañiz, encrucijada histórica de caminos entre Aragón y Cataluña, ciudad de calles balconadas y plazas porticadas cuya fortificación inspiró en 1411 el denominado Compromiso de Caspe. Tres siglos después, Felipe V convirtió parte de este baluarte en un lujoso palacio aragonés. Y ya mediado el último tercio del siglo XX, todo el conjunto medieval fue rehabilitado como parador de turismo y adscrito a una red estatal en continua expansión que contará dentro de un par de años con más de cien establecimientos a su cargo. El de Alcañiz emociona, sobre todo, por el esplendor barroco de su fachada, la colección de murales góticos que alberga su Torre del Homenaje, la sobriedad plateresca de su sepulcro y los guiños de modernidad aplicados durante la última remodelación del edificio, en 2002.
Nadie diría que el lienzo de muralla que cierra por el este el patio de armas es un postizo muy sutil de ladrillo mudéjar. Y el recreo medievalizante de los arquitectos y decoradores oficiales de Paradores ha obviado en este caso la exhibición de yelmos y armaduras en sus salas nobles. No faltan, desde luego, los muebles de madera pesada, los cortinajes imperiales, los viejos butacones retapizados ni las puertas de cuarterones, al gusto de los numerosos fans que tiene la cadena pública: el club de Los Amigos de Paradores. Los salones, tan suntuosos, parecen algo desangelados. Nadie los pisa, nadie los ocupa. En verano se está mejor al aire libre, en la terraza instalada frente a la Torre del Homenaje, bajo los arcos y áticos que la enmarcan.
Un mural representativo de los torneos cortesanos decora, entre otros motivos medievales, la nueva cafetería, expuesta al vaivén de los numerosos visitantes que recibe el castillo durante los fines de semana. Más sobrio parece el restaurante, cuya puesta en escena merece un mayor reconocimiento que sus elaboraciones culinarias. El bufé de desayuno carece por completo de personalidad.
Cabeceros ensortijados. Mesitas auxiliares de roble. Textiles en tonos rojizos, verdes y ocres. Nada como ser huésped en las nuevas alcobas, más alegres y funcionales que las de antes. Aunque para enchufar el portátil o poner a cargar el teléfono móvil hay que seguir agachándose. Si se puede estirar algo el bolsillo, las dos dúplex enclaustradas en los torreones deparan unas vistas panorámicas sin igual de todo el Maestrazgo.
ALREDEDORES
EL PROPIO PARADOR, en la cima del monte Puy Pinós, constituye el máximo aliciente turístico de Alcañiz. Desde la oficina de turismo y en la ex colegiata de Santa María la Mayor se organizan visitas guiadas a las once de la mañana y a las cinco de la tarde. Su Torre del Homenaje exhibe el conjunto de frescos góticos probablemente mejor conservados de España. Desde aquí se siguieron durante las guerras carlistas las hazañas del Tigre del Maestrazgo. La comarca ofrece un itinerario monumental y paisajístico: Morella, Mirambel, Calanda, Valderrobres, los puertos de Beceite y Calaceite… Carretera abajo, Tortosa es la puerta del mar. En Alcañiz se celebra todos los años el Gran Premio de Automovilismo Ciudad de Alcañiz. Más información: www.alcaniz.es.
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March 7th, 2007 at 08:24pm
Under España
Acudieron a la llamada de una señora angustiada porque su marido se había perdido en el interior de la Gran Pirámide (Egipto), aunque luego resultó que estaba comprando souvenirs. Y para rescatar a un cliente perdido en una remota región de África fue necesario usar una moto como las que corren en el París-Dakar. A situaciones como éstas se enfrentan los rescatadores de Europea de Seguros, la única compañía en España especializada exclusivamente en seguros de viaje (cada año cubre las espaldas de cuatro millones de viajeros y proporciona seguros a turoperadores como Marsans, Viajes El Corte Inglés, Nobel Tours y Dimensiones, entre otros).
Imprevistos como el robo del equipaje, una enfermedad o la pérdida de un familiar pueden obligar a un regreso precipitado o incluso a suspender las vacaciones después de haberlas pagado. La Ley de Viajes Combinados (que engloban transporte y alojamiento) obliga a los organizadores a incluir en sus programas un seguro mínimo obligatorio. Un seguro básico suele incluir gastos médicos o de repatriación, indemnizaciones por pérdida o daño de equipaje, por retrasos y overbooking y cubrir algunos gastos de responsabilidad civil. Además, las aseguradoras se ocupan de las gestiones necesarias.
Las agencias de viaje han de informar sobre la amplitud de la cobertura básica y si conviene o no contratar un seguro adicional. En especial en los aspectos sanitarios. Según David Hernández, director general de Europea de Seguros, “un seguro estándar con una cobertura sanitaria de entre 3.000 y 6.000 euros es suficiente para desplazarse por la Unión Europea, pero resulta inadecuado para viajar a Estados Unidos. En este caso, la cobertura sanitaria debería ser de entre 18.000 y 50.000 euros”. Esta compañía ha creado un mapa mundial de la seguridad, disponible en su web, donde se recomienda el tipo de seguro más adecuado para cada destino. Existen diferentes tipos de pólizas: para un viaje turístico estándar; para hombres y mujeres de negocio; grupos de escolares; aficionados al golf o al esquí; estudiantes de cursos de idiomas; cruceristas…
El coste de la prima varía en función del destino, la duración del viaje y las actividades. Por término medio, según Sergio Serecigni, de Europea, ronda el 3% del precio del viaje. Unos 30 euros para un viaje turístico de una semana por Europa. La mayoría de las aseguradoras permite calcular el precio y contratar online.
En los viajes deportivos y de aventura se requieren seguros especiales que amplían la cobertura. La más extendida es la que cubre la práctica del esquí, aunque también hay pólizas para golfistas y para buceadores. Isis España, especializada en seguros para jóvenes y estudiantes, incluye entre sus productos la modalidad Adrenalina, que, con un recargo del 10% sobre la tarifa ordinaria, amplía la cobertura a deportes de riesgo como escalada, paracaidismo, rafting, vuelo libre o espeleología.
El seguro de anulación permite recuperar el 100% del importe del viaje si por algún motivo éste no se puede realizar o se ve interrumpido. Los supuestos van desde el robo de la documentación hasta la repentina enfermedad de la mascota o un divorcio, y rondan los 11 euros por persona para un viaje de largo recorrido.
- www.europeadeseguros.com.
- www.mondial-assistance.es.
- www.europassistance.com.
- www.mapfre.com.
- www.winterthur.es.
- www.intermundial.es.
- www.isisseguros.com.
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March 7th, 2007 at 08:23pm
Under España
Los viajes cinéfilos ganan seguidores
La película era facilona y cursi. “Un temible melodrama exótico (…). Tan inconsistente como imprescindible”, escribía un crítico poco después del estreno de La mandolina del capitán Corelli. Desde luego, no hizo mucho por la carrera de ninguno de sus protagonistas, Penélope Cruz y Nicholas Cage. Pero sí cambió la vida en el lugar donde se desarrolla, Cefalonia, una diminuta isla griega que vio aumentar las reservas hoteleras en un 75% y el número de turistas de 34.000 a 100.000.
El cine funciona como un potente folleto virtual tan eficaz o más que un anuncio. Convencidos del empuje del llamado movie tourism, Carlos Rosado, director de la Andalucía Film Commission, y su colega Piluca Querol han buscado ejemplos para defender esta tesis y los han recopilado en un libro con un título más que explícito: Cine y turismo, una nueva estrategia de promoción.
Los casos que recogen pondrán los ojos como platos a muchos consejeros de turismo: tres meses tras el estreno de Lost in translation, el flujo de turistas ingleses a Tokio aumentó un 28%. Los visitantes que acuden al castillo de Alnwick, en Northumberland (Gran Bretaña), en el que se inspira el colegio donde aprende a usar la varita el joven Harry Potter, se duplicaron tras el estreno de la saga. La afluencia de turistas a Fort Hays, en Kansas (Estados Unidos), aumentó un 25% gracias a Bailando con lobos, y se calcula que, tras la exitosa saga de las aventuras de Frodo en El señor de los anillos, la llegada de viajeros a Nueva Zelanda ha aumentado un 30%.
“Invertir en cine es invertir en turismo y en España falta una estrategia”, dice convencido Rosado. Animados a explotar el filón en su tierra, la Junta de Andalucía y la Andalucía Film Commission se han puesto a ello. Posibilidades hay muchas, y después del verano se pondrán en marcha cuatro experiencias para atraer a esos turistas cinéfilos. La primera ruta, Almería, tierra de cine, recorrerá rincones donde se rodaron decenas de títulos, desde El bueno, el feo y el malo a Indiana Jones y la última cruzada. La segunda, El mito de Carmen, repasará lugares que han acogido diferentes versiones sobre la vida de la cruel andaluza. Las propuestas restantes tendrán por protagonistas dos películas aún sin estrenar: la superproducción Alatriste, con el actor Viggo Mortensen, y El camino de los ingleses, que Antonio Banderas ha rodado, cómo no, en su querida Málaga.
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March 7th, 2007 at 08:22pm
Under España
El 1 de julio de 2004 despegaba la primera compañía española de vuelos baratos. Desde entonces ha transportado a más de 2,5 millones de pasajeros y su flota ha pasado de 2 a 12 aviones.
¿Qué nuevos destinos ofrecen esta temporada?
Llevamos un mes volando entre Barcelona y Venecia. El 2 de junio estrenamos un vuelo de Barcelona a Alicante, y el 28 de junio, otro a Granada. En total contamos ya con 19 destinos españoles y europeos.
¿Por qué elegir Vueling?
Sólo utilizamos aeropuertos principales. En Madrid, por ejemplo, apostamos desde el principio por la nueva terminal T4, desde donde despegamos, por el momento, hacia Barcelona, Lisboa, Amsterdam, Bruselas, Milán, París y Roma.
Nuestros billetes, con ofertas desde 10 euros más tasas, permiten cambios
[hasta dos horas antes y con un recargo de 30 euros por trayecto], y no contemplamos aplicar un suplemento por el precio del carburante. Garantizamos la ausencia de overbooking y la elección de asiento. Todos nuestros aviones son nuevos, Airbus A320. Y exigimos a los pilotos una experiencia mínima de 5.000 horas.
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March 7th, 2007 at 08:22pm
Under España
JOTA CINCO, aires mesoneros y materias primas de calidad en Madrid
Tras un rápido vistazo a sus trasnochados comedores, la pregunta resulta inevitable: ¿cuáles son los méritos de este restaurante con más de un cuarto de siglo a sus espaldas, una barra vetusta a la entrada, un mobiliario caduco y centenares de fotografías del mundo taurino colgando de las paredes? Lo que tradicionalmente ha caracterizado a Jota Cinco, que mantiene su aire de mesón trasañejo, ha sido la calidad de las materias primas. Embutidos y chacinas de Joselito, y pescados y carnes nobles han presidido una carta convencional salpicada de platos burgueses que en algunos casos tendían a pecar de pretenciosos.
Con el paso del tiempo, el local, amplio y repleto de recovecos, se mantiene firme en la selección de los productos: mantequilla Echiré y aceite Marqués de Griñón en las mesas; conservas de pescados y mariscos de Ramón Peña, en la carta, además de un largo etcétera.
En su última etapa, las novedades han llegado de la mano de Luis Bombín, un especialista en el tratamiento del bacalao a la vieja usanza vasca, que ya dejó constancia de sus habilidades en otros restaurantes madrileños como Dantzari y Pil-Pil, y que también domina los guisos y estofados tradicionales. Nada de creatividad ni de modernidades esporádicas. La cocina de Bombín es sabrosa pero plana, con los aliños justos y sin concesiones a la estética ni a los aderezos en boga. Con el plato degustación de tres bacalaos (pil-pil, vizcaína y club Ranero), el comensal rememora la esencia de los viejos restaurantes bilbaínos. En otras recetas basadas en el mismo pescado, los resultados varían. Convencen las croquetas, pero no están a la altura esperable ni el bacalao dorado portugués ni tampoco la tortilla.
Para empezar, tal vez unas almejas en salsa verde; verduras a la plancha con jamón de pato, o un chicharro en escabeche que mejoraría con un vinagre más añejo. Y entre los segundos, las cosas de siempre: unos bocaditos de merluza delicados, que se acompañan de unos chipirones en tinta completamente insulsos; una aceptable carrillada de ternera, o el típico guiso de callos, morros y manitas, que no se aparta de la línea.
Entre los clásicos de la casa, steak tartar; hígado de oca fresco a las uvas, o solomillo con foie-gras a la salsa de trufas. Un viaje gastronómico en el tiempo que en algunos casos tiende a ser reconfortante.
HELADO DE PAN DE CENTENO
DE LAS AMBICIONES gastronómicas de Jota Cinco, restaurante de precios elevados, habla su selección de vinos dulces para los postres, así como la relación de cafés e infusiones, además de una amplia selección de whiskys, brandies y aguardientes, incluidos vodkas, armagnacs y calvados. Aunque el apartado goloso no sea especialmente reseñable, cuenta con algunas especialidades aceptables, como la tarta fina de manzana con helado de pan de centeno, y el propio surtido de helados (arroz con leche, canela, queso fresco). Tan encomiable como insólito es que entre los entrantes para compartir figure una selección de latas de pescados y mariscos de alta gama (mejillones, berberechos, navajas y sardinillas), junto a las anchoas en aceite de oliva. Conservas que se muestran al cliente y se vuelcan, tal cual, en los platos. Donde la casa corrobora sus inquietudes es en la selección de vinos, que cuenta con un volumen de marcas importante. Vinos de Jerez y vinos blancos y tintos españoles, franceses, italianos y húngaros, que se clasifican principalmente con arreglo a los varietales con los que están elaborados.
A la entrada del local se extiende una barra convencional con un sinfín de especialidades. Un lugar interesante para tapear o comer de manera informal. En la minicarta, chacinas ibéricas de Joselito, una selección de quesos, salazones (mojama y huevas) y las mismas latas gourmet del restaurante. Aparte, recetas de cocina entresacadas de la carta principal, entre las que sobresalen la degustación de bacalaos, croquetas, terrina de foie-gras y rabo estofado.
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March 7th, 2007 at 08:20pm
Under España
Un crucero fluvial entre fortalezas camino del Atlántico
Los últimos pasos del río Guadiana camino del Atlántico hacen de frontera natural entre las tierras andaluzas de Huelva y las del Algarve portugués, un tramo fluvial muy singular con más de 70 kilómetros navegables, incluso para grandes embarcaciones, que ha marcado la vida de sus pobladores a uno y otro lado de las aguas. Las relaciones económicas y culturales entre el oeste onubense y el Algarve han sido siempre muy fluidas y afines, a pesar del elemento geográfico insalvable que ha constituido el río, hasta la inauguración, en 1991, de su famoso puente internacional. Nunca fueron las aguas del Guadiana un elemento separador entre los pueblos de sus orillas, sino los motivos políticos e históricos los que subrayaron las lindes acuáticas como fronteras. La primera línea quedó marcada aquí durante el dominio romano, con la separación entre las provincias Baetica y Lusitania; posteriormente, la entrada de los visigodos unificó casi todo el territorio peninsular, en la Alta Edad Media (siglos V-VIII); más tarde, el Emirato de Córdoba separa los territorios del oeste de Al-Andalus y Al-Garb con el Guadiana de por medio, de la misma forma que posteriormente lo hicieran los reinos taifas de Onuba y Algarve. Tras la conquista de los cristianos, ya siempre quedaría la desembocadura del río, y sus últimos kilómetros de recorrido, como frontera administrativa entre los reinos de Portugal y Castilla.
A pesar del roce y la buena armonía entre los pueblos rayanos, varias fortificaciones emplazadas estratégicamente en Ayamonte, Castro Marim, Sanlúcar de Guadiana, Alcoutim y Mértola muestran la desconfianza que durante siglos existió entre los monarcas ibéricos. Algunas de estas fortalezas conservan todavía sus hechuras en perfecto estado, como el castillo de Castro Marim, que recorta su figura por encima de las aguas del río, o el castillo de Sanlúcar, alzado en lo alto de un cerro con la mirada puesta en la orilla portuguesa. Sin embargo, del conjunto defensivo de Ayamonte sólo se conserva la torre Canela, en la isla marismeña del mismo nombre; de su castillo tan sólo quedan algunas piedras utilizadas en la construcción del parador de turismo.
Una de las maneras más atractivas de recorrer esta región fronteriza es remontar el Guadiana en alguna de las embarcaciones, que llevan a turistas y pasajeros a lo largo de 70 kilómetros de río hasta la ciudad portuguesa de Mértola, en el corazón del Algarve. Un crucero fluvial que parte de Ayamonte y asciende desde la desembocadura por uno de los tramos fluviales más exóticos del continente europeo. Las aguas turbias y embarradas de las riadas primaverales contrastan con los verdores silvestres de los montes aledaños, cuajados de encinas y alcornoques, con visiones emboscadas que recuerdan las imágenes de algunos ríos africanos. Los meandros y arenales en forma de isla, moteados de garzas, cigüeñas y cormoranes, se suceden camino de las localidades ribereñas de Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim, dos pueblos blancos hermanados por el río y vigilados desde sus fortalezas. Hasta ellos llegan los cruceros turísticos y las grandes embarcaciones, dejando atrás 40 kilómetros moteados de cortijos, embarcaderos y pequeñas aldeas portuguesas, como Almada de Ouro, Foz de Odeleite y Guerreiros do Río. Desde Sanlúcar, la ruta fluvial hasta Mértola sólo es seguida por barcos pequeños y veleros, por lo que, si se pretende continuar por el río hasta la localidad algarveña, lo mejor es realizar todo el recorrido en una de estas embarcaciones, que se puede contratar a pescadores y marineros de Ayamonte.
Un poco más arriba de Sanlúcar, hasta el embarcadero de la Laja, llegaban en los años setenta los cargueros que recogían el cobre de las minas de La Puebla de Guzmán. El viejo trazado férreo que traía el mineral hasta el puerto de la Laja se ha reconvertido ahora en una vía verde para cicloturistas. Mértola es la ciudad portuguesa donde mejor se conserva su pasado árabe. En la iglesia parroquial todavía se puede ver el mihrab de la antigua mezquita, y el castillo y las murallas conservan numerosos vestigios de su pasado musulmán. El museo local alberga una de las mayores colecciones de objetos árabes de España.
El Guadiana desparrama sus aguas y limos, antes del encuentro con el gran océano, dando vida a un amplio estuario compuesto por marismas, salinas, esteros y cultivares extendidos por uno y otro lado de la frontera. En la orilla portuguesa se localiza la reserva natural do Sapal, con unas 2.000 hectáreas de zona húmedas entre las localidades de Castro Marim y Vila Real de Santo António. Su centro de interpretación, en las inmediaciones del puente internacional, recoge toda la información necesaria para descubrir los valores naturales de la reserva. Tres excursiones pedestres señalizadas (marisma de Venta Mohínos, salinas tradicionales y cerro del Bufo) muestran las zonas húmedas mejor conservadas, donde conviven flamencos, espátulas, charranes, cigüeñuelas y avocetas en armonía con la explotación tradicional de las salinas y la acuicultura. Más de 60 especies de peces, crustáceos y moluscos están presentes en las lagunas y zonas inundadas de la reserva, algunas de ellas económicamente muy importantes para la zona, como la dorada, el sargo, el róbalo y el camarón de monte gordo.
En la vertiente española se abren las marismas de Isla Canela e Isla Cristina, dos aguazales salinos de importancia vital para numerosas especies de aves acuáticas y para la explotación tradicional del marisqueo. Desde Ayamonte, una pequeña carretera que discurre en dirección a Isla Canela y Punta del Moral atraviesa algunas de las zonas encharcadas de estas marismas, desde donde se pueden tomar caminos que recorren los esteros y las lagunas. Existe en la zona una vía verde, denominada del Litoral, que recorre, por el antiguo trazado ferroviario entre Gibraleón y Ayamonte, buena parte de las marismas de Isla Cristina. Su centro de interpretación de El Hombre y la Marisma se encuentra en la localidad de Pozo del Camino, al borde de la vía.
—————-GUÍA PRÁCTICA——————–
Cómo llegar
- Desde Huelva se toma la autovía A-49 hasta Ayamonte. Cruzando el puente internacional del Guadiana se entra en Portugal; la primera salida es la que lleva a Castro Marim y a Vila Real de Santo António.
Dormir
- Parador de Ayamonte (959 32 07 00; www.parado.es). Avenida de la Constitución, s/n. Ayamonte (Huelva). Levantado sobre las piedras del viejo castillo, en el altozano brinda buenas vistas sobre el Guadiana. Habitación doble, entre 90 y 110 euros, según la temporada.
- Plaza Chica (959 39 03 30). Calle de la Plaza, 29. Cartaya. Pequeño hotel situado en un edificio rehabilitado del siglo XIX, con techumbres de madera y patios típicos. La habitación doble cuesta 65 euros.
Dónde comer
- Casa Luciano (959 47 10 71). La Palma, 1. Ayamonte. Cocina regional regada con vinos del Condado de Huelva. Precio medio por persona, unos 30 euros.
- El Figón de Presen (959 32 04 16). Cayetano Féu, 2. Ayamonte. Recetas tradicionales frente al mar. Precio medio, alrededor de 30 euros.
Información
- Centro de interpretación Reserva Natural do Sapal (00 351 281 51 06 80). Sapal de Venta Moinhos. Castro Marim.
- Centro de interpretación El Hombre y la Marisma (959 48 60 34). Pozo del Camino.
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March 7th, 2007 at 08:19pm
Under España
No para de ingeniar Pedro Aibar, director técnico de Viñas del Vero. Cada cierto tiempo, para sacudirse la rutina, diseña un nuevo vino que, inmediatamente, pasa a engrosar el elenco de los grandes. Así ocurrió con Secantilla, con Clarión, y ocurrirá con las Series Limitadas.
La idea es atractiva: elaborar el vino con la ayuda de otro enólogo foráneo, con el que ha compartido experiencias anteriormente. Para este tinto de merlot ha recurrido a su amigo chileno Milton H. Toy, reputado enólogo de la bodega Los Poetas, ubicada en el valle de Colchagua, y gran experto en el varietal. Una elaboración mimada, al alimón, con larga crianza en el mejor roble, hace el resto.
Han conseguido un tinto de rara personalidad, con una oferta aromática donde, tras superar un primer impacto de la madera y unos tostados algo agresivos, aparece la carga frutal de la uva, plena de frutillos silvestres, recorrida por el frescor balsámico y punteada de cálidas y dulces notas especiadas. Boca convincente de taninos maduros y buen equilibrio. Sólo necesita tiempo en botella para alcanzar el sobresaliente.
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March 7th, 2007 at 08:19pm
Under España
Le dije al dueño que el vino estaba malo. Agarró mi copa, le pegó un trago, me dijo que estaba bueno, y me la devolvió babeada. Es uno de los peores recuerdos que tengo”, cuenta Ignacio Medina, autor de La guía de comer en carretera 2006, una selección de establecimientos de calidad a lo largo de 23.000 kilómetros de carreteras españolas. Una obra para conocer el terreno y evitar experiencias como la que se relata, sobre todo si se tiene en cuenta lo que según Medina está sucediendo en los últimos tiempos. “Está habiendo un cambio generacional en las cocinas, por eso hay sitios donde hasta el pan es congelado u otros que te venden humo a precio de caviar”.
Además de esta obra, también se acaba de publicar El camionero recomienda, una guía en la que José María Sallés ha recopilado 500 restaurantes de toda España recomendados por transportistas. A Sallés, vinculado a una empresa relacionada con el transporte de mercancías, se le ocurrió la idea hace tiempo y decidió colgar una encuesta en Internet. Recibió más de 5.000 propuestas. “La gente piensa que los camioneros sólo comen de menú, pero me sorprendió comprobar que, además de recomendar sitios económicos, muchos otros visitan establecimientos de 70 euros el cubierto”.
Ambos autores han tenido en cuenta todos los bolsillos. “No todos los que viajan por carretera quieren lo mismo, hay desde parejas a familias o trabajadores que sólo disponen de una dieta diaria”, indica Medina, cuyo secreto para hacer una buena guía consiste en visitar personalmente todos los sitios. “Eso supone tirarse cuatro meses en la carretera pidiendo comida en ocho sitios distintos cada día”. Gracias a eso ha descubierto restaurantes de primera que engañan a primera vista como El Empalme, en el kilómetro 49 de la A-52, que une Benavente con Vigo. Pero también lo opuesto. “Hay sitios que ya los vas calando por la carta. Son los de los pimientos rellenos de bacalao y los solomillos a la pimienta blanca, negra y de todos los colores. Recetas buenas que quedan espantosas porque se desconocen los productos”. Además de consideraciones sobre precio, calidad y servicio, el libro ofrece mapas detallados y consejos y trucos para saber distinguir un buen gazpacho o descubrir un cordero recalentado.
En la de Sallés, los camioneros son los que deciden, y se echa en falta una aproximación más valorativa. “No he querido clasificar los restaurantes, simplemente he querido dar forma a sus sugerencias”, explica. Se comentan las mejores recetas, el precio del menú del día o a la carta y la ambientación del local. Uno puede descubrir desde la pasta fresca que prepara el cocinero italiano del restaurante Daniele en El Ejido (Almería) hasta un postre llamado reconstrucción de pijama (mezcla de sorbete y helado) en el restaurante Valentín de Aguilar de Campoo (Palencia).
- La guía de comer en carrretera 2006. Ignacio Medina. Anaya. 696 páginas. 20,50 euros.
- El camionero recomienda, guía de los mejores restaurantes de carretera. José María Sallés. Robinbook. 256 páginas. 12,95 euros.
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